El Perú es un banco mundial de recursos genéticos que representa nuestro más grande potencial conservado desde hace 10 000 años, el cual debe ser protegido para aprovecharlo de manera sostenible.
En el futuro, ser un país megadiverso, sin contaminación por transgénicos, será de un valor estratégico crucial en la economía global y una ventaja comparativa y competitiva indiscutible frente a la homogenización de la agricultura en el mundo, por tal razón debemos proteger y aprovechar nuestra vasta diversidad genética de manera inteligente y pensando en el futuro.
Las características geográficas, ecológicas y culturales del Perú, se verían expuestas a graves riesgos ante una posible liberación de cultivos transgénicos, pues se provocaría contaminación de los cultivos locales y parientes silvestres a través del flujo genético, además de ocasionar el desplazamiento de variedades locales en los sistemas productivos. Los impactos previsibles serían la perdida de la agrobiodiversidad y la pérdida de los conocimientos tradicionales en la conservación de los recursos genéticos, lo cual es reconocido y constituye nuestra principal riqueza..
La liberación de cultivos transgénicos en nuestro país afectaría la agroexportación, especialmente de los productos orgánicos debido al rechazo de un gran sector de los consumidores en el mundo. El Perú ha exportado durante el 2007 más de 160 millones de dólares en productos orgánicos, libres de agroquímicos y modificaciones genéticas, donde han participado más de 30 mil pequeños agricultores, esperando que a finales de este año esta cifra se duplique, constituyéndose en la real oportunidad para muchos agroexportadores y para las familias de los pequeños productores organizados.
Por lo expuesto:
- Demandamos un debate nacional para diseñar y establecer una Política Nacional de Biotecnología y Bioseguridad, liderada por el Ministerio del Ambiente, donde participen todos los sectores de manera consensuada para garantizar la protección de nuestros recursos genéticos.
- Requerimos llegar a un consenso sobre el Artículo 27 del Protocolo de Cartagena, sobre responsabilidad y compensación que permita al país contar con un instrumento vinculante que proteja nuestra biodiversidad de la contaminación genética y potenciales daños a la salud por lo que pedimos trabajar una posición consensuada con el Ministerio del Ambiente.
- Hacemos un llamado al Ministerio de Agricultura para que no se deje impresionar por los ofrecimientos de las empresas que promueven la biotecnología moderna, sin considerar los impactos a largo plazo que puede esta tecnología ocasionar en países con diversidad biológica como nuestro país.
- Consideramos imprescindible Impulsar propuestas de "zonas libres de transgénicos", identificando áreas intangibles de alta biodiversidad, como estrategia de protección de sus recursos a nivel regional.
- Debemos establecer mecanismos ciudadanos para vigilar y apoyar en la implementación del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad de la biotecnología.
- Exigimos a las empresas que expenden alimentos derivados de cultivos transgénicos a informar en sus etiquetas su procedencia genéticamente modificada, a fin de que los consumidores puedan ejercer su derecho a elegir lo que quieren consumir.
13 de Septiembre de 2008